Durante ocho miércoles seguidos, la Ciudad de México se vuelve un aula de arquitectura en bambú, madera y tierra. El Centro Cultural de España en México (CCEMX) inaugura el 21 de octubre de 2026 la exposición y ciclo de conferencias «Arquitectura y construcción sostenible en México y América Latina», que reúne proyectos de la región y un caso español alrededor de tres materiales que almacenan carbono o se consiguen a pie de obra.
La apertura es de peso: abre Simón Vélez, el arquitecto colombiano que llevó la guadua a la gran escala y, para muchos, el nombre que puso al bambú en el mapa de la arquitectura contemporánea.
El programa, miércoles a miércoles
El ciclo corre del 21 de octubre al 9 de diciembre, con sesión inaugural a las 19:30 h en la Sala de exposiciones_3. Según el programa del centro:
- 21 oct — Simón Vélez (Colombia).
- 28 oct — Diego Carrillo, del despacho Celobert (Barcelona, España).
- 4 nov — Mauricio Castaño, de Bahareque (Colombia–Querétaro).
- 11 nov — Robinson Vega (Ecuador), en modalidad virtual.
- 18 nov — Esteban Torres, del INBAR (Ecuador).
- 25 nov — Jaime Peña (Colombia–Bacalar) y Tania Cerrón (Lima, Perú, virtual).
- 2 dic — Verónica Correa, de Bambuterra (Colombia–Puerto Vallarta), y Luis Felipe López (Filipinas, virtual).
- 9 dic — Mauricio Cárdenas (Colombia–Italia–China) y el estudio Bamboo Architecture (Ciudad de México).
Por qué bambú, madera y tierra
La muestra parte de un dato incómodo: la construcción es uno de los sectores que más recursos y energía consume, y de los que más gases de efecto invernadero emite. Frente a eso propone tres materiales. El bambú y la madera son renovables y guardan carbono mientras crecen; la tierra apenas viaja, porque está en el propio sitio, y ayuda a regular la temperatura. No es nostalgia: es una respuesta técnica al costo ambiental del concreto y el acero.
Lectura de Bamboo Style
Para quien sigue el bambú desde México, este ciclo es una oportunidad doble: ver de cerca la obra latinoamericana de referencia y medir dónde está parado el país. Que la conversación ocurra en una sede cultural española, y no en un gremio local, también dice algo sobre quién está empujando el tema. La tarea pendiente sigue siendo la misma: pasar de la exposición a la norma y al mercado.

